
Las amistades están hechas de pedacitos.
Pedacitos de tiempo que vivimos con cada persona.
No importa la cantidad de tiempo que pasamos con cada amigo, sino la calidad del tiempo que vivimos con él. Cinco minutos pueden tener una importancia mayor que un día entero.
Así, algunas amistades son hechas de risas y dolores compartidos; otras de horas de escuela; otras de salidas, cines, diversiones; y están aquellas que nacen y uno no sabe por qué ...
Tal vez de silencios comprendidos, o de simpatía mutua sin explicación. Hoy en día,muchas amistades son hechas sólo de e-mails y esas no son menos importantes. Diferentes, pero no menos importantes. Aprendemos a amar a las personas sin poder juzgarlas por su apariencia o modo de ser, sin que podamos conscientemente etiquetarlas. Hay amistades profundas que son creadas así.
Saint-Exupéry dice:
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante”. Y yo digo que el tiempo que “perdemos” con cada amigo hace que cada amigo sea tan importante. Porque el tiempo perdido con amigos es tiempo ganado, aprovechado y vivido."
Lo importante es saber aprovechar al máximo cada minuto vivido y atesorarlo después en el baúl de los recuerdos, para tener tiempo para pasar con los amigos, aún cuando estuviesen lejos de nuestros ojos.
Junto todos los días “pedacitos” en una cajita bien adentro de mi corazón. Son mi tesoro, y en los momentos tristes, “armo” amigos que me acompañen ...
Gracias por el pedacito que me donaste !!
Dicen que son los mejores premios para los blogs, hay en varios idiomas y es la cuarta edición.
Pronto sabremos los ganadores, entre los escritos en español están "A mis 95 años" y así hasta 951 blogs y otros tantos en inglés, francés, alemán, portugués, etc.
Si alguién se anima, aún puede apuntarse, si no, a mejorar el blog y proponerlo para el año que viene.
El Ballet Imperial Ruso estará este mes en Madrid representando "Sherezade, Carmina Burana y Bolero" del 10 de julio al 13 de julio; "La Bella Durmiente" del 15 de julio al 20 de julio y "El lago de los cisnes" del 22 de julio al 3 de agosto. Todos en el Teatro Gran Vía de Madrid.
Imperdibles estas citas, ¿no?
Revisando un antiguo periódico encontré una entrevista a Jostein Gaarder, el escritor noruego que escribió El mundo de Sofia, pero que en esta ocasión presentaba un libro anteriora éste, El misterio del Solitario.
Nos recomienda que al leerlo, nos olvidemos de El mundo de Sofía, aunque existen semejanzas ya que ambos tratan de filosofía y descubren la labor de los filósofos clásicos, pero que son distintos en estructura y argumento. Este libro consiguió en Noruega el Premio Nacional de la Crítica Literaria y el Premio Literario del Ministerio de Asuntos Sociales y Científicos.
Su estructura está concebida a modo de cajas chinas. Hans Thomas, un chico de 12 años y su padre emprenden un viaje por carretera de Noruega a Grecia en busca de su madre, que los había abandonado ocho años antes para "encontrarse a sí misma". Padre e hijo son aficionados a la filosofía, a plantearse las cosas con una dosis de profundidad. Durante el trayecto, comienzan a suceder cosas inexplicables. En una gasolinera, un enano entrega a Hans una enigmática lupa. En otro lugar, un anciano panadero le entrega un panecillo con un libro minúsculo en su interior. La lupa le servirá para leerlo. A partir de ese momento El misterio del solitario se transforma en dos relatos relacionados: el del viaje hasta Grecia y el que Hans lee en el libro, la historia de Frode, un marinero que, tras sobrevivir a un naufragio, termina en una isla desierta con la única compañía de una baraja. A base de imaginación, Frode consigue convertir a los naipes en seres de apariencia real. Sólo un naipe se atreve a plantearse su propia realidad y se rebela contra su creador: el comodín.
La lectura del libro de Frode, repleto de imágenes simbólicas, lleva a Hans y a su padre a interesarse por las grandes cuestiones eternas: ¿Quiénes somos? ¿Tiene sentido la vida? ¿Existe Dios? ¿Hay un más allá? Para Hans y su autor, el que consigue plantearse estas preguntas ha empezado a asombrarse ante la vida, pues ya está juzgando el mundo como algo misterioso, y eso ya es filosofía. La ingeniosa técnica de Gaarder hace la lectura sugerente y entretenida. Y el mensaje final es optimista: "Lo más grande de todo es el amor, que es capaz de hacer palidecer el tiempo".
Te deseo primero que ames y que amando, también seas amad@. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guard...