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martes, 6 de marzo de 2007

Aniversario especial

Hoy es un día especial. Es el 80 cumpleaños de Gabriel García Márquez y ayer comenzamos a celebrarlo en Casa América leyendo "Cien años de soledad"; ya que además se cumplen 40 años de la publicación de esta novela y 25 años de que le entregaran el Premio Nobel de Literatura.

Personalmente, cuando leí este libro era un "niña" y me pareció aburridísimo, terminé liándome con tanto Buendía, tendré que volver a leerlo para darle la importancia que se merece.

De momento, comienzo a hacerlo desde aquí:

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos."

Ahora te toca a tí, de esta obra o de otra de Gabo....hagámosle nuestro particular homenaje, no?

domingo, 4 de marzo de 2007

Bitácoras de ida y vuelta

Desde el blog "Sobre tus alas" me pasaron la posta de poner la página 123 de mi libro favorito. Tras mucho buscar, pues tengo varios, encontré uno que va acorde hasta con mi nombre.

Se trata de "Cuentos de Eva Luna" (Ester Lucero) de Isabel Allende.

".....empezó la tarea de ordenar al mundo y barrer los escombros de la dictadura, Sánchez salió a recorrer el pueblo. Su primera idea fue visitar las escuelas, pero se enteró que estaban cerradas desde la última batalla, de modo que tuvo que golpear las puertas una por una. Al cabo de varios días de paciente peregrinaje, y cuando ya pensaba que la muchacha había sido un engaño de su corazón extenuado, llegó a una casa minúscula pintada de azul y con el frente perforado de balas, cuya única ventana se abría a la calle sin más protección que unas cortinas floreadas. Llamó varias veces sin obtener respuesta, entonces se decidió a entrar. El interior era un aposento único, pobremente amueblado, fresco y en penumbra. Cruzó la habitación, abrió una puerta y se encontró con un amplio patio agobiado de trastos y cachivaches, con una hamaca colgada bajo un mango, una artesa para el lavado, un gallinero al fondo y una profusión de tarros de lata y cacharros de barro donde crecían yerbas, verduras y flores. Allí encontrón por fina a quien creía haber soñado. Ester Lucero estaba descalza, con un vestido de lienzo ordinario, su mata de pelo atada en la nuca con un cordel de zapatos, ayudando a su abuela a tender la ropa al sol. Al verlo ambas retorcieron un gesto instintivo, porque habían aprendido a desconfiar de quien llevara botas...."

Y ahora tengo un problemita, como soy novata en esto de los blogs, aún no me he ido presentando en otros y no tengo a quién pasarle el testigo. Por lo que si algún lector anónimo se anima, estaré encantada de pasarselo.

Te deseo primero que ames y que amando, también seas amad@. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guard...